Seguridad digital

El surgimiento y evolución de las tecnologías de telecomunicaciones en las últimas décadas ha provocado que vivamos en un mundo altamente interconectado. La mayoría de los ciudadanos, ya sean adolescentes, trabajadores o personas jubiladas, utiliza de forma intensiva dispositivos como teléfonos móviles, tabletas u ordenadores personales, ya sea en el terreno laboral o personal. Esta situación tiene claros beneficios, ya que nos permite ser más eficientes y acceder a casi cualquier tipo de información de forma inmediata, pero también presenta importantes riesgos, tanto para los ciudadanos como para las empresas.

Un dispositivo que haya sido comprometido se convierte en una de las vías de acceso a las empresas preferidas por los ciberdelincuentes, puesto que al elevado número de dispositivos que potencialmente pueden llegar a emplear se une la traslación de parte de la responsabilidad del ataque al usuario y la mayor dificultad en identificar el verdadero origen del ataque una vez este ha tenido lugar.

Virus, troyanos, gusanos, spyware, programas de tipo keylogger, backdoor o ransomware son solo algunos ejemplos de aplicaciones maliciosas que pueden infectar los dispositivos electrónicos si sus usuarios no toman un mínimo de precauciones como por ejemplo utilizar software de seguridad avalado por revisiones públicas de expertos, navegar por internet evitando el acceso a páginas dudosas o a redes WiFi públicas no confiables. Por todo ello, es fundamental promover unos hábitos saludables y responsables entre los trabajadores y ciudadanos en general, es decir, unas buenas prácticas de ciberhigiene.

Responsable: Piedad Brox y David Arroyo